El camino del éxito y un plan de entrenamiento (final)

training talentsEn esta segunda parte del plan de entrenamiento te planteo tres talentos más que te ayudarán en tu propio camino de éxito.

 1. Convierte tus deseos en desafíos

Las personas desean muchas cosas: un mejor trabajo, el reconocimiento de los demás, una pareja que las haga felices, formar parte de algo importante, etc. y viven esperando que eso ocurra. ¡Y no ocurre! Porque ese deseo no se ha convertido en un reto que los impulse a actuar.

Todo desafío responde a dos preguntas:

* ¿Qué gran valor tiene para ti?

* ¿Qué harás, por difícil que sea?

Los retos te invitan a dar un paso más allá, a arriesgar. Te exigen pensar más rápido, trabajar más fuerte, crear más cosas. Te descubren nuevas habilidades y también carencias que deberás completar con más estudio o entrenamiento. Y todo eso estimula al ser humano.

Por eso, en las empresas no basta con tener un plan estratégico. Es necesario que sea motivador para que funcione con el equipo.

 2. Deja de poner excusas

Puedes dedicar tu tiempo a poner excusas y pensar en los porqués de la vida o hacer algo útil y empezar a trabajar contigo. Este ejercicio puede ser tu primer paso:

* Por un momento piensa en tu problema, fallo o momento difícil y en una hoja de papel dibuja dos círculos, uno pequeño y otro más grande.

* En el círculo mayor escribe las cosas que están fuera de tus manos, donde no tienes poder de influencia: decisiones que dependen de otros, circunstancias políticas o socio-económicas, estructura de la empresa, reacciones y comentarios de los demás, el clima, etc.

* En el círculo más pequeño escribe las cosas que dependen de ti: Posibles acciones que no has hecho y podrías hacer respecto al problema. Date un tiempo. Piensa en cosas grandes y pequeñas, fáciles y difíciles que podrían beneficiarte.

* Ahora, mira el gráfico y hazte la gran pregunta: ¿Dónde quiero estar? (en el círculo mayor que no controlo ni soy responsable o en el menor dónde tengo poder de acción) Y… ¡actúa!

 3. Crea tu propio plan de entrenamiento

Si quieres avanzar en tu camino de éxito necesitas un plan que te asegure ir en la dirección correcta y te mantenga en forma:

* Primero tendrás que definir qué quieres conseguir, cuándo y cuánto vale para ti.

* Después, busca el apoyo de un amigo, de tu pareja o de un empresario con más experiencia para que te ayude a darte cuenta de cómo estás llevando tu plan y descubrir cómo superar los obstáculos. Es conveniente tener reuniones semanales o cada 15 días.

* Necesitas, además, un modo de medir tus avances. Puedes evaluar tus acciones diariamente con un número y así comparar tus resultados en la semana o pedir a los demás que te evalúen.

* Finalmente, necesitarás hacer deporte, meditar, comer sano, dormir bien y tener una vida dando y recibiendo cariño de los demás. Así estarás fuerte para mantener tu plan.

Este tipo de entrenamiento no es fácil, como todas las cosas que valen la pena. Por eso, si contratas un coach para empezar, será mucho mejor.

En casa, tengo escrita una pregunta que me ayuda a tener paciencia y determinación en mi camino de éxito: ¿Qué has hecho hoy para avanzar hacia dónde quieres llegar en 10 años?

¡Qué disfrutéis del verano!

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El camino del éxito y un plan de entrenamiento (I)

Te invito a mirar este vídeo. Si te gustan las ideas, pasa a la acción con este plan de entrenamiento que te propongo desde el Coaching:

1. Descubre tu talento (lo que realmente quieres hacer con tu vida)

Haz una lista extensa de las actividades o situaciones de tu vida o de la vida de otros que te gustan. Analiza cada una con estas 4 preguntas:

* ¿Se me da muy bien?

* ¿Lo podría hacer por horas sin aburrirme?

* ¿Estoy dispuesto a dar mucho de mí y dedicarme a ello hasta conseguir logros?

* ¿Cuándo empezaré a buscar y crear las oportunidades para hacerlo realidad?

Si respondes sí a las 3 primeras y decides un fecha en menos de tres días, ya estás descubriendo tu talento y lo que quieres hacer con él. Sigue por ese camino.

2. Aumenta tus ideas (sé creativo)

No importa si eres emprendedor o trabajas para alguien, si eres un chaval o tienes 45, siempre puedes ser más creativo. Eso te hace más fuerte, te permite adaptarte y avanzar. La clave está en entrenar.

Aquí tienes un ejercicio muy sencillo: Piensa en tu actual negocio y tu competencia. ¿Qué podrías reducir, eliminar, incrementar o crear para ofrecer algo mejor que ellos? Escríbelo en un gráfico:

matriz

Luego, toma decisiones. Aplica algunas ideas, desecha otras. Vuelve a hacer el gráfico. Ponlo delante de tu mesa de trabajo, pide a tu equipo que haga el mismo ejercicio y compáralo con el tuyo. Haz otro gráfico de tu vida personal. Sigue pensando, relacionando, poniendo a prueba…y ya estás entrenando.

3. Persevera hasta el final

Emprendedores y empleados pierden la ilusión y las ganas de levantarse cada día para trabajar porque han desconectado con la recompensa o el sentido de lo que hacen. Tener un trabajo o recibir un salario cada mes no estimula. Se necesita algo que emocione interiormente. Eso se llama motivación y es lo único que consigue la perseverancia, cada día, cada hora, año tras año, hasta conseguir grandes resultados.

Te planteo un reto. Cada día durante dos semanas al levantarte hazte 4 preguntas:

* ¿A quién amo y quién me ama?

* ¿De qué estoy orgulloso en mi vida?

* ¿Qué haré hoy para tener más energía?

* ¿Cómo ayudaré a los demás a  ser más felices?

Conectar lo que más te importa con el inicio de tu jornada puede ayudarte a recuperar el motivo por el que haces las cosas cada día.

Hoy entrenamos tres talentos. En el próximo post plantearé tres talentos más que pueden ser útiles en tu camino de éxito.

Tres claves para el autónomo o freelance

haircutCarolina se levanta muy temprano para abrir su peluquería y trabaja hasta muy tarde, sin siesta ni descanso. Acepta todos los encargos, sin ver la hora ni el día. Invierte unos euros en publicidad y dedica todas las noches a escribir en las redes sociales buscando más clientes. “La competencia es fuerte -me comenta- y hay quienes están tirando los precios por los suelos. Ya no sé qué más hacer”.

Hablamos de todo un poco, de sus ganancias por mes y de sus agobios. Al final, acordamos unas sesiones de Coaching. Quería hacer cambios cuanto antes.

Y las decisiones que tomó le llevaron donde quería: unos ingresos más estables, una vida familiar más feliz y un estado de ánimo a prueba de crisis.

Todo empezó cuando se dio cuenta que trabajaba mucho sin ver resultados, que su salud estaba empeorando y su estado de ánimo estaba siempre alterado. La relación con su marido no era la misma y sus hijos la ponían más nerviosa que de costumbre. Ver esta realidad y desear cambiarla con urgencia le impulsó a actuar.

Carolina decidió hacer tres cambios: en su motivación, autodisciplina y capacidad innovadora.

Motivación

Consiguió tener un sistema propio para motivarse cada día. Primero cambió el hábito de la preocupación diaria por el de la planificación directa. En vez de agobiarse y darle vueltas a los problemas, se centró en lo que podía y quería hacer. Después, identificó lo que más le importaba en su trabajo y lo que le hacía sentir orgullosa, para despertarse cada mañana con la mirada puesta en algo que valía la pena, por encima del trabajo y del dinero. Por último, escribió un plan para ser mejor tanto en casa como en el negocio, lo ubicó en un lugar visible y a él acudía cuando sentía que le faltaba el aliento.

Autodisciplina

Encontró que la forma de ser fiel a su plan era evaluar cada semana sus avances y conversarlo con su familia para animarse. Ya no sólo trabajaba mucho sino que empezó a medir los resultados de sus acciones: Si algo no funcionaba, lo cambiaba por una nueva acción.

Dejó un tiempo las redes sociales y se concentró en escuchar lo que necesitaban sus clientes, hablando incluso por teléfono con ellos. Así, salieron ideas para nuevos servicios.

Y respecto a sus horarios, puso una norma: En el trabajo, 100% concentrada en ser mejor profesional y en casa, 100% sólo para mis hijos y mi marido.

Innovación

Carolina decidió formarse por su cuenta y leer sobre marketing y publicidad. Eso la llevó a cambiar el nombre de su peluquería, incluir nuevos servicios y asociarse con dos centros de estética. Entró en una asociación y consiguió cerrar un acuerdo con dos casas de la tercera edad. Al ver el movimiento de clientes, se arriesgó y contrató una ayudante…

Carolina sigue viviendo en la misma comunidad, con la misma familia y rodeada de una competencia cada vez mayor pero su vida ya no es la misma. Decidió un cambio y lo hizo realidad gracias a su motivación, autodisciplina y capacidad de innovación.